Se muestran los artículos pertenecientes al tema de uno a cuatro.
no falta nada

uno. en breve, a unos días vista, policía, cada vez más gente, altavoces, obras inacabadas, prisas, empujones, griterío, puentes, parques, niños, bicicletas, paseos, parejas, ancianos, fotografías de tantas cámaras, vídeos, anuncios, carteles, radio, prensa y televisión. búsqueda de calma, de sitios donde retirarse, si los hay, si todavía quedan.
dos. xilófonos acuáticos, explosión de colores, de culturas, de ritmos, de lenguas. exposiciones tanto tiempo esperadas, si no es ahora no serían nunca, ya es triste, agua en tierra sin agua, cultura cuando nunca la potenciaron más que ahora.
tres. puede que te invadan sentimientos contradictorios, que te ilusiones y te agobies, que te enorgullezcas y te lamentes, que quieras ir o quieras esconderte tres meses de esa realidad, huyendo casi,
cuatro. o tengas otras cosas en que pensar, y ésta sea sólo una roca más de cartón piedra, en un decorado de tu vida, como la panadería de la esquina, el telediario diciendo que sube la gasolina, o el recibo del banco, que ahí seguirán, y no serán más importantes unas que otras.
(+d)3s

uno. abrazos espontáneos, necesarios, insustituíbles, breves o prolongados, cálidos siempre, que hacen detenerse todo. y dan igual el mal gesto que alguien te hiciera en la mañana, o las decepciones diarias, miserias que se hacen pequeñas, tan pequeñas, ya no existen. y cuando se detiene todo. cuando eso pasa, suena una
dos. música dulce, fusión exacta de las melodías que emotivas tanto te gustaron, que un día oíste consciente o inconsciente, y con los ojos cerrados vives en el abrazo, en el abrazo o en el beso, en el beso o en la caricia, en la caricia o en el susurro, pasos de un camino que tanto gusta andar y recorrer. no viniste a mí, fuimos el uno hacia el otro, en un
tres. avance progresivo que no sabíamos completar, pero sí supimos. en el entorno natural, en una danza coordinada, sin música, o quizá con la música de nuestros corazones. era el momento justo, era el lugar justo, era (es) la interseccion de nuestras dos vidas.
cuatro. realmente, no puedo decir mucho más, sino sólo sentirlo en mi piel, en mi interior, dejarse ir en un abandono que nos mece a su antojo, felices, esperando el rato que nos queda hasta volver a vernos.

uno. al final, terminas empapado, en dos aspectos, el real, (ése del que no te puedes despegar, tu vida, tu cuerpo), y el otro, (que también es real, pero se deforma con cada desánimo nuevo, con cada sentimiento que surge inesperado, minuto a minuto). es una metáfora. brazada a brazada avanzamos, y el cansancio nos invadirá, como fragancia de una esencia destapada, como el sueño en la noche, los ojos se van cerrando, los músculos se dejan llevar. y empapados también de tristeza, de unas
dos. gotas que ninguna toalla pueda secar, que dolerán unos instantes, o siempre. pero también puede ser que en lugar de esa sombra de traición, que es la pena, te invada una alegría débil, progresiva, que crezca a cada logro, que nos llene de un vigor que no sospechábamos en nosotros, orgullosos miremos atrás, de donde salimos, y ahora sonrías sin saber bien adónde estamos yendo. ajústate el gorro y el bañador, tápate la nariz si eso sueles hacer, o los oídos, para que en ellos no entre sonido que los perturbe, aunque algunas voces no deban [no quieran] ser oídas. coje mi mano, ven, nos sumergiremos en
tres. una superficie que está en calma, calma que nosotros perturbaremos, en olas desordenadas, en una estela de espuma y burbujas, que serán todas las experiencias comunes que vayamos ganando, ganando digo, y no teniendo, pues muchas cosas se pueden tener pero no todas serán ganadas. plenitud. tomar aire a pleno pulmón, suspirar con intensidad, no con suave melancolía, suspiro que precede al tomar aire. ganas de hacerlo todo, ahora, que empieza un nuevo día.
cuatro. al final, sólo servirá para recuperar una estructura, y, cegados, pensamos que era más. no, no nos venza otra vez el desánimo. es más. es mucho más lo que nos espera, oculto o no, intuído o no, esperable o no, alcanzable o no, deseado, en un aluvión de palabras, en una avalancha imparable, en un entusiasmo que rebosa todo lo que intente contenerlo. del pesimismo al optimismo. es difícil de expresar, así que ni siquiera intentaré expresarlo. es todo.
capirotes y aguas turbulentas

uno. en unos días de agua en incansable fluir, de lluvias y descansos, de crecidas, de una masa líquida marrón, lejana del agua cristalina que dicen que existe, de un pasar puente tras puente, invadiendo arcos de piedra o de metal, más modernos éstos, ojos casi cubiertos tragan incesantes en la oscuridad de la noche, otros ojos no verán pasar el agua hacia ellos, que sí salir, la aportarán a esta efusión líquida, por alegrías o pesares, pero no hablaremos de eso. hablaremos de cómo
dos. braman todas las membranas al mismo tiempo, tensas hace poco, bombos y cajas, clamor que vibra en una percusión ensayada desde hace meses, en una sincronía imperfecta, de componente humana. suenan las melodías en unas procesiones tras otras, y el río es ahora de gente. late un espíritu extraño, que se dice devoto y no lo es, que oculta su indiferencia o su maldad tras otra máscara, como hizo en las navidades, ya pasadas, ahora es tras un trozo de tela, azul, roja, verde, negra, no le faltarán colores. y muchos dirán que fueron mejores en esta fecha porque participaron, aunque no sintieran nada, y sólo disfrazaron su cuerpo y su falta de misticismo. y muchos no dirán nada y no harán nada, y en sus casas no sabrán ni querrán saber de crecidas, de ríos ni de procesiones, y quizá realmente tengan ese recogimiento que desapareció, que ya no existe. así como fuera
tres. rezarán labios oraciones que no se oyen, sólo se intuyen o se leen en bocas de ancianas, imperceptibles, cera, incienso, silencio de una iglesia. siete o cuatro días que no fueron santos, si acaso les dejaron ser algo, si siguieron sacros, o los volvieron profanos. los profanaron, como a una tumba indefensa. y mejor será dormir en el regazo del
cuatro. olvido. días de festividad pero de intensa labor. risas y pérdidas. con la vista en otras fechas más soleadas, con cauces que puedan cruzarse andando, aunque esa imagen nunca sea mostrada a los que viven lejos de este río, que sentimos nuestro pero no lo es, ni lo será nunca.
se busca

uno. la música la sé. es el tercer movimiento de la tercera sinfonía de brahms, opus 90, en fa mayor, aunque este tercer movimiento está en do menor, es una muestra de lo cuidadosamente delicado, la belleza de lo emotivo. [lo sublime].
dos. cuando el recuerdo quiere que la retome, gusta escucharla una y otra vez, nunca en exceso, para que no pierda su atracción de ésta escucha a la siguiente, y casi es nocivo, pues si bien a veces mueve a la ternura, la esperanza, y dá fuerzas para enfrentarse a casi todo, otras veces lleva al terreno del desánimo, al suspiro y la magnificación de los problemas. vaya.
tres. entonces, si la melodía está ubicada, si se sabe su autor, si se sabe su nombre, o título, nombre mejor si podemos considerar las melodías como seres vivos, dignos de un nombre propio, si se tiene acceso a ella cuando se desee, y se escucha, ¿cuál es el problema?.
lo hay. hay un problema. se busca una película.
cuatro. esta música salía en una película. no sé en cuál. no sé si es de las que he visto, o es de las que no he visto y la música, el tercer movimiento, aparecía en el tráiler de la película y allí lo oí. no lo sé. y me sentiré insatisfecho hasta que no dé con esa película, película quizá triste, como la melodía, adecuada. y por eso pido que quien lo sepa me lo diga, se lo agradeceré grandemente, y me quite esta maldita curiosidad, ese desasosiego de tener algo en la punta de la lengua, un nombre, una palabra, y no ser capaz de decirla.
contradictorio
uno. fue extraño que sus miradas se conocían de otras playas tan cálidas, de otro ser sin haber sido antes.dos. rieron juntos, en una detención del ritmo que nunca se detiene, tímidos.
tres. íbamos juntos al otoño, en un paseo a la deriva, de la mano entre árboles acogedores.
cuatro. o el calor seguía y seguía, no quería irse aún, antes de que llegara el aire helado.
zaragoza, hora cero
uno. andarán los relojes nuevamente / tras cierto breve tiempo detenidos, estas nueve palabras, estas veintidos sílabas en once más once, no son los dos primeros versos de ningún soneto que en un siglo de oro una pluma al papel nacer quisiera, son de un soneto que nunca existió.dos. nosotros somos esos relojes, y ahora volvemos a la vida tras un paréntesis de animación suspendida, tras un congreso que no sabemos si existió, sólo testigos de su existencia los cambios que añadimos a nuestras vidas, las personas nuevas, los pensamientos asimilados, las actitudes adquiridas.
tres. nunca cambió a la vuelta de tan corto y largo viaje la vista desde la ventana, el saludo del amigo y el cielo de esta ciudad, sí cambiaron los sueños en lo oscuro de la noche, susurros y sombras, recuerdos. (suspiros).
cuatro. al fin pensaremos en repetir lo que nos gustó, hacer lo que no nos dió tiempo, cuatro letras de este corto acrástico, que es tuyo.
madrid, línea cuatro

uno. al girar un pasillo, un ángel de ébano susurraba antiguas súplicas al dios que le expulsó, y su guitarra eléctrica, suavemente pulsada, confesaba que ese hombre nunca podría mentir en su suave reggae, eterno.
dos. de pie, en un rincón, no le hicieron caso al pasar, aunque su canción era cálida, piel, aire respirado, materia viva que se confundía con la gente, una mano que acarició mi corazón mientras la música no sólo sonaba, sino que simplemente era.
tres. sólo usaba tres acordes, no sé cuáles, en menor el último, en una cadencia infinita, como su tristeza, pero esperanza al mismo latir, un musitar de palabras en una lengua extraña, una oración que no lo era, nunca le volví a encontrar, por más que le busqué.
cuatro. y la vida siguió discurriendo como hasta entonces, en un ciclo de fases sin final, como su melodía, a tres, como toda leyenda, quizá como una maldición, pero no tan terrible, inicio desarrollo transición, como el sol cada día, sale luce desaparece, como una vida, se crea se desarrolla muere, te diré algo que tal vez no te importe saber, estoy acabando una mala fase, pero sé que comenzará otra, si puedes, ayúdame como me ayudó el hombre que cantaba sólo para quien quisiera escucharle.
melancolía

uno. en 1514, Alberto Durero hizo el grabado melancolía. tiene un cuadrado mágico, un cubo truncado que no lo es, una esfera, un perro, un ángel y una campana. el sol estalla tras la escalera, un angelote espera bajo una balanza, un reloj de arena que quizá discurre hacia arriba. una figura alada medita y mira a la lejanía. qué piensa.
dos. piensa en lo que dice Manuel Vicent,
que la belleza es un veneno, mata a quien la posee y paraliza a quien la contempla.
tres. piensa en lo que dice Günter Grass,
que nuestras historias de hoy no tienen por qué haber ocurrido ahora.
cuatro. piensa en lo que dice Roberto Artl,
que es tan grande la vida. Hace un momento que pareció que lo que había hecho estaba previsto hace diez mil años, después creí que el mundo se abría en dos partes, que todo se tornaba de un color más puro y los hombres no éramos desdichados.
justo antes de dormir

uno. justo antes de dormir, en estos días de verano, siempre hay un balcón, o una terraza, o al menos una simple ventana a la que asomarse, y todo es quietud de ciudad dormida.
dos. las farolas alumbran una calle en la que no hay nadie si ya es tarde, cuando el motor del coche que pasa se oye con todo detalle, incluso desde los pisos altos, a cámara lenta, desde antes de verlo hasta que ya desapareció.
tres. y quizá la noche está templada, y las mariposas orbitan la luz, una y otra vez, con destellos en sus leves alas, o la noche se vuelve ligeramente fría, sopla un viento inevitable e impasible, que estremece la piel desnuda de quien observa la calle.
cuatro. entonces las persianas metálicas de las tiendas cerradas se agitan en su limitado recorrido de adelante y atrás, y hablan entre sí, a golpes, en un lenguaje desconocido y tortuoso, anhelando unas sábanas tibias que nunca les esperarán, envidiando al observador que las escucha, descifrando sus meditaciones.
verano con los ojos cerrados

uno. es despertarse pero es seguir tumbado, es paladear el último sueño, es decir no, es una voz en la cabeza que dice no, aún no te levantes.
dos. es estar cansado cada día, uno tras otro, quizá sea cansarse en el supuesto descanso, es vivir en el calor, es sudar cuando te secaste tras la ducha, es un paso que cuesta como si fuera el último.
tres. es la repetición y la variación del mismo esquema, pero es también una piscina, es risa, es juego, es grito, es leer, es ver películas, es el hacerlo todo y el no hacer nada. [el todo, la nada].
cuatro. es un paréntesis, o puede que el resto sea el paréntesis, es incumplir proyectados afanes, es el acaba ya y el dura para siempre, no te acabes nunca.
deshojar la margarita

uno. cada uno de los amigos es una flor para una decisión o una duda. los pétalos son sus palabras, los sépalos son sus consejos.
dos. uno dirá sí, otro dirá no, en una incertidumbre inevitable. (dos dirán sí, dos dirán no, a la hora de la inquietud). (tres dirán sí, tres dirán no, a la hora del equívoco).
tres. no quise ser cursi, no quise, no fuí delicado con las flores que me aconsejaban, activo o nervioso mordí apéndices de un mundo vegetal, fresca savia bruta.
cuatro. recorrí todo el mundo y deshojé todas las margaritas. pero perdí la cuenta par o impar, así que estoy como al principio. más cansado. no sé lo que dijo el último pétalo de la última flor. no sé si me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere...

