Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2007.
Resumen
- 20/06/2007 19:47 - pi (uno)
- 20/06/2007 19:54 - an urban poem
- 20/06/2007 19:58 - pi (dos)
- 23/06/2007 12:18 - sabores (uno)
- 27/06/2007 18:52 - donde habita el olvido
- 27/06/2007 18:55 - sabores (dos)
- 30/06/2007 13:11 - tan rojo tenía el pelo
pi (uno)

[el siguiente poema lo escribió el colombiano R. Nieto, aparece en su libro Los números. tiene la característica de reproducir, codificando cada palabra en su número de letras, las 32 primeras cifras de pi.]
soy p lema y razón ingeniosa
de hombre sabio que serie preciosa
valorando enunció magistral
con mi ley singular bien medido
el grande orbe por fin reducido
fue al sistema ordinario cabal.
[3.14159
265358
979
323846
264338
32795]
[la siguiente adivinanza la escribió Manuel Golmayo. tiene la característica de reproducir, codificando cada palabra en su número de letras, las 20 primeras cifras de pi.]
soy y seré a todos definible,
mi nombre tengo que daros,
cociente diametral siempre inmedible
soy, de los redondos aros.
[3.14159
26535
8979
32384]
an urban poem

[el siguiente poema es de Carol Ann Duffy, aparece en Selling Manhattan, 1986]
The most unusual thing I ever stole? A snowman. Midnight. He looked magnificent; a tall, white mute beneath the winter moon. I wanted him, a mate with a mind as cold as the slice of ice within my own brain. I started with the head.
Better off dead than giving in, not taking what you want. He weighed a ton; his torso, frozen stiff, hugged to my chest, a fierce chill piercing my gut. Part of the thrill was knowing that the children would cry in the morning. Life's tough.
Sometimes I steal things I don't need. I joy-ride cars to nowhere, break into houses just to have a look. I'm a mucky ghost, leave a mess, maybe pinch a camera. I watch my gloved hand twisting the doorknob. A stranger's bedroom. Mirrors. I sigh like this - Aah.
It took some time. Reassembled in the yard, he didn't look the same. I took a run and booted him. Again. Again. My breath ripped out in rags. It seems daft now. Then I was standing alone amongst lumps of snow, sick of the world.
Boredom. Mostly I'm so bored I could eat myself. One time, I stole a guitar and thought I might learn to play. I nicked a bust of Shakespeare once, flogged it, but the snowman was strangest. You don't understand a word I'm saying, do you?
pi (dos)

[el siguiente poema, el número pi, es de Wislawa Szymborska, Premio Nobel de Literatura en 1996. pertenece a la colección El gran número, 1976. La traducción del polaco es de Carlos Marrodán Casas.]
digno de admiración es el número pi
tres coma catorce,
todas sus siguientes cifras tambián son iniciales,
quince noventa y dos porque nunca termina.
no se deja abarcar sesenta y cinco treinta y cinco con la mirada,
ochenta y nueve con los cálculos
setenta y nueve con la imaginación
y ni siquiera treinta y dos treinta y ocho con una broma o sea
comparación
cuarenta y seis con nada
veintiséis cuarenta y tres en el mundo.
la serpiente más larga de la tierra después de muchos metros se acaba.
lo mismo hacen aunque un poco después las serpientes de las fábulas.
la comparsa de cifras que forma el número pi
no se detiene en el borde de la hoja,
es capaz de continuar por la mesa, el aire,
la pared, la hoja de un árbol, un nido, las nubes, y así hasta el cielo,
a través de toda esa hinchazón e inconmensurabilidad celestiales.
Oh, qué corto, francamente rabicorto es el cometa.
¡En cualquier espacio se curva el débil rayo de una estrella!
Y aquí dos treinta y uno cincuenta y tres diecinueve
mi número de teléfono el número de tus zapatos
el año mil novecientos setenta y tres piso sexto
el número de habitantes sesenta y cinco céntimos
centímetros de cadera dos dedos charada y mensaje cifrado,
en la cual ruiseñor que vas a francia
y se ruega mantener la calma
y también pasarán la tierra y el cielo,
pero no el número pi, de eso ni hablar,
seguirá sin cesar con un cinco en bastante buen estado,
y un ocho, pero nunca uno cualquiera,
y un siete que nunca será el último,
y metiéndole prisa, eso sí, metiéndolo prisa a la perezosa eternidad
para que continúe.
sabores (uno)
antes de volver a equivocartemira tus manos vacías:
a quién herirán sin quererlo,
ruinas con vocación de servicio.
gira implacable el segundero de un reloj,
olvidaste tantas cosas.
donde habita el olvido
[donde habita el olvido es la 8. de 19 días y 500 noches (1999), de joaquín sabina]cuando se despertó,
no recordaba nada
de la noche anterior,
"demasiadas cervezas"
dijo, al ver mi cabeza,
al lado de la suya, en la almohada...
y la besé otra vez,
pero ya no era ayer,
sino mañana.
y un insolente sol,
como un ladrón, entró
por la ventana.
el día que llegó
tenía ojeras malvas
y barro en el tacón,
desnudos, pero extraños,
nos vio, roto el engaño
de la noche, la cruda luz del alba.
era la hora de huir
y se fue, sin decir
"llámame un día".
desde el balcón, la vi
perderse, en el trajín
de la gran vía.
y la vida siguió,
como siguen las cosas que no
tienen mucho sentido,
una vez me contó,
un amigo común, que la vio
donde habita el olvido.
la pupila archivó
un semáforo rojo,
una mochila, un peugeot
y aquellos ojos
miopes
y la sangre al galope
por mis venas
y una nube de arena
dentro del corazón
y esta racha de amor
sin apetito.
los besos que perdí,
por no saber decir
"te necesito".
y la vida siguió,
como siguen las cosas que no
tienen mucho sentido,
una vez me contó,
un amigo común, que la vio
donde habita el olvido.
sabores (dos)
dorado se funde el azúcar,una cucharilla y media, nada más.
la boca se alegra infantil, entre
cerezas maduras y frescas, o tal vez
eran tus labios, no recuerdo.
tan rojo tenía el pelo

[el siguiente fragmento es del libro el guardián entre el centeno (1951), de jerome david salinger]
Pero como de todas formas no me gusta escribir sobre cuartos ni edificios ni nada de eso, lo que hice fue describir el guante de béisbol de mi hermano Allie, que era un tema estupendo para una redacción. De verdad. Era un guante para la mano izquierda porque mi hermano era zurdo. Lo bonito es que tenía poemas escritos en tinta verde en los dedos y por todas partes. Allie los escribió para tener algo que leer cuando estaba en el campo esperando. Ahora Allie está muerto. Murió de leucemia el 18 de julio de 1946 mientras pasábamos el verano en Maine. Les hubiera gustado conocerle. Tenía dos años menos que yo y era cincuenta veces más inteligente. Era enormemente inteligente. Sus profesores escribían continuamente a mi madre para decirle que era un placer tener en su clase a un niño como mi hermano. Y no lo decían porque sí. Lo decían de verdad. Pero no era sólo el más listo de la familia. Era también el mejor en muchos otros aspectos. Nunca se enfadaba con nadie. Dicen que los pelirrojos tienen mal genio, pero Allie era una excepción, y eso que tenía el pelo más rojo que nadie. Les contaré un caso para que se hagan una idea. Empecé a jugar al golf cuando tenía sólo diez años. Recuerdo una vez, el verano en que cumplí los doce años, que estaba jugando y de repente tuve el presentimiento de que si me volvía vería a Allie. Me volví y allí estaba mi hermano, montado en su bicicleta, al otro lado de la cerca que rodeaba el campo de golf. Estaba nada menos que a unas ciento cincuenta yardas de distancia, pero le vi claramente. Tan rojo tenía el pelo. ¡Dios, qué buen chico era! A veces en la mesa se ponía a pensar en alguna cosa y se reía tanto que poco le faltaba para caerse de la silla. Cuando murió tenía sólo trece años y pensaron en llevarme a un siquiatra y todo porque hice añicos todas las ventanas del garaje. Comprendo que se asustaran. De verdad. La noche que murió dormí en el garaje y rompí todos los cristales con el puño sólo de la rabia que me dio. Hasta quise romper las ventanillas del coche que teníamos aquel verano, pero me había roto la mano y no pude hacerlo. Pensarán que fue una estupidez pero es que no me daba cuenta de lo que hacía y además ustedes no conocían a Allie. Todavía me duele la mano algunas veces cuando llueve y no puedo cerrar muy bien el puño, pero no me importa mucho porque no pienso dedicarme a cirujano, ni a violinista, ni a ninguna de esas cosas.
