colores (tres)
vino a mi, surgió de entre esta jungla, y con sus pies desnudos hojas crujían en un segregar de jugo vivo y nutriente, y los animales no callaban, el silencio imposible de la selva, tucanes y otras mil especies de pájaro, titís y otras mil especies de simio, en la amazonía que sabe bien describir sepúlveda. en su pelo vivían los zarcillos de otras vides, sus ojos me miraron fijamente, acuosos, del fluir de un manglar, donde ranas y ranas cantan o creen cantar, donde nenúfares viajan hasta donde les permite el ancla de su raíz, y abundan protozoos duplicándose una y otra vez.
rogué por el tiempo detenido, atrapados así en ese paisaje para siempre, nosotros, tumbado yo, ella acercándose, en el aire había polvo de sol, podía no existir nada más en ningún otro lugar del mundo.
dijo sólo una palabra, o quizá no la dijo, y en una ilusión fue sólo el hecho de agacharse hacia mí y haber aproximado tanto sus labios a mi oído, que las letras sin sonido quedasen rebotando un instante:
esperanza.
